Hércules y Atenea

» » Hércules y Atenea

Iba un buen día Hércules caminando por un camino del bosque, cuando de pronto una manzana se le apareció ante él. Hércules, por simple diversión quiso pisar la manzana. Cuando lo hizo, ésta no sólo no se quedó destrozada, sino que incluso su volumen aumentó haciéndose el doble de grande.

Hércules sintió de repente un gran odio y frustración, por lo que golpeó de nuevo la manzana, esta vez con más fuerza. Pero, de nuevo, se duplicó su tamaño. Totalmente furioso, Hércules cogió su maza y comenzó a golpear con fuerza la manzana, con lo que se hizo tan grande que llegó a obstaculizar su camino.

El héroe quedó exhausto y vencido, lanzó la maza y se sentó a descansar. El tamaño de la manzana entonces regresó a su tamaño normal. En ese momento Atenea se le presentó y le dijo:

  • No te asombres Hércules, esta manzana es en realidad el símbolo de la disputa. Si se le deja tranquila, vuelve a como estaba al principio, pero si se le da importancia crece sin freno.

Moraleja:

La disputa es la causa de los grandes males de la Humanidad. Nunca se debe estimular que crezca.

Utilizamos cookies propias y cookies de terceros, si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar