Fábula de las moscas

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Había una vez un ama de casa que estaba limpiando la cocina y en un descuido, se le derramó un gran bote de miel que había comprando en el supermercado más cercano que encontró en su calle.

Cuando la miel se derramó la mujer se mosqueó mucho y seguidamente fue a buscar un trapo húmedo para limpiarlo. Mientras tanto, un grupo de moscas habían visto como a la señora se le había derramado toda la miel y ellas hambrientas, se fueron corriendo a ver si podían comer de la miel todo lo que quisieran.

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Conforme se acercaban a la miel, las moscas se iban quedando pegadas en el charco sin tener una salida aparente para poder escapar. Sin embargo, tan apetitosa era esa miel que muchas otras moscas fueron en busca de ese manjar para llevarlo a la boca e igualmente, se quedaron pegadas.

De esta manera, todas las moscas aprendieron que cuando coges algo con mucho deseo y no lo sueltas y además no te importa que pase, puede que se convierta en un peligro para ti y te haga sufrir.

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